Descubre la trufa de verano. Características y recetas perfectas

No es tan famosa como la archiconocida Tuber melanosporum, pero su consumo crece directamente proporcional a su número de adeptos.

La trufa negra de verano hace su aparición justo después de su homónima de invierno, pero si bien tiene cierta similitud con otras especies de trufa, la Tuber aestivum -trufa negra de verano- presenta unas características particulares.

Particularidades de la trufa de verano

Su propio nombre determina una característica singular y diferenciadora con respecto a otras especies de trufa.

La Tuber aestivum suele hacer su aparición a partir del mes de mayo, aunque su retraso o adelanto siempre dependerá de la climatología.

No han sido pocas las ocasiones en que se han encontrado trufas de verano de dimensiones considerables, pero la media de este peculiar hongo está entre 2 y 10 cm de diámetro.

De ascoma redondeado, su capa exterior presenta tonalidades entre negro y marrón con marcada piel en forma piramidal, más destacadas que las de la Tuber melanosporum, con un ligero hundimiento en su extremo.

La tonalidad blanquecina de su gleba es muy característica, ya que oscurece hacia una coloración ocre o marrón claro a medida que el hongo va madurando.

Virtudes de la trufa de verano

Si bien la trufa negra de verano no es tan valorada como la Tuber melanosporum, por comparativa la Tuber aestivum gana por goleada en cuanto a resistencia a los ejemplares de invierno, siendo capaz de desarrollarse en hábitats imposibles para la melanosporum.

Uno de los motivos de que el coste de la trufa de verano sea menor que la melanosporum es que no posee la intensidad de que hace gala la trufa negra de invierno.

Sin embargo, es precisamente que su precio es casi 10 veces inferior al de la trufa de invierno, lo que ha hace más asequible para todos los bolsillos.

¡El precio ya no es excusa para disfrutar de una deliciosa trufa negra en nuestra cocina!

Potencial gastronómico

Cualquier referencia a las trufas en la cocina pasa por lo singular de su sabor y su aroma, así como el valor añadido de este ingrediente en cualquier plato.

La trufa de verano no podía ser menos.

Su olor y sabor no podía quedar a la zaga en cuanto a peculiaridades. De interior carnoso, desprende un olor parecido al de la malta tostada, dejando un sabor similar al de frutos secos como las nueces o avellanas.

De agradable aroma e intenso sabor, si bien no es igualable a la Tuber melanosporum, posee mucho potencial con el que hacerse un hueco importante a nivel gastronómico.

No es extraña ya su presencia en las mejores elaboraciones culinarias ni como integrante de muchas conservas y envasados.

Su imagen y potencial empieza a ser reconocido pese al trabajo de exaltación que ha necesitado y sigue necesitando.

No han sido pocas las ocasiones en que se ha utilizado trufa de verano bajo la etiqueta de Tuber melanosporum debido a su coste inferior.

Este tipo de fraudes le han hecho un flaco favor a un hongo que no tiene motivos para ser despreciado en cualquier tipo de cocina, restándole méritos y vulgarizándolo ante otros ejemplares de mejor consideración.

Cocina de verano con trufa negra

Cada vez más conocida y demandada, su consumo empieza a igualarse al de trufas tales como su homónima de invierno o incluso el tartufo bianco italiano; eso sí, a un precio de mercado inferior a éstas.

Su potencial aromático, como adelantábamos, es inferior a la Tuber melanosporum, por lo que integrar la aestivum en un guiso intenso o de carnes fuertes le restaría protagonismo y no tendría demasiado sentido.

Lo mejor es jugar con productos con los que la combinación permita que la integración de este condimento aumente potencial a la receta y le regale su sabor y aroma suaves y ligeramente dulzones.

Igualmente, la trufa negra de verano marida a la perfección con recetas similares a la trufa de invierno.

La Tuber aestivum será el complemento perfecto rallada sobre unos huevos fritos o revueltos, armonizando un delicioso plato de pasta o como aderezo a unas patatas asadas.

Y qué mejor final para un buen ejemplar de Tuber aestivum que un plato veraniego como la tradicional ensalada.

Para expertos gourmets y amantes de las combinaciones sublimes os recomendamos la combinación de ensalada fría de carpaccio de ternera con trufa de verano o un buen lomo de bacalao confitado con virutas de aestivum.

El estilo más tradicional

Su menor intensidad en sabor y aromas no le resta méritos para convertir la Tuber aestivum en un delicioso potenciador.

Al igual que los hongos de invierno, la trufa de verano aporta un plus de sabor aromatizando el aceite de oliva.

Con un utensilio laminador, corta la Tuber aestivum en láminas finas e introdúcelas en un recipiente con aceite de oliva y sal en escamas dejándolas macerar durante unas horas.

Sírvelo sobre unas tostadas de pan y disfruta del sabor suave de un aceite aromatizado con un buen ejemplar de trufa de verano, Tuber aestivum.

Huevos

Otro básico de la cocina con trufas son los huevos.

Sus características los convierten en platos perfectos para absorber todo el potencial de las trufas y convertir un plato sencillo en una delicia para el paladar.

Huevos pochados con champiñones y trufa negra de verano

La Tuber aestivum es el acompañamiento perfecto para cualquier plato que incluya huevo.

En esta receta, cualquiera de sus protagonistas puede presumir de personalidad suficiente para aportar un compendio de sabores y aromas extraordinarios.

La elaboración es muy sencilla. Basta con llevar agua con vinagre en una olla al punto de ebullición, cascar los huevos e introducirlos durante 3 minutos aproximadamente en el agua.

En una sartén, salteamos los champiñones laminados. Con un laminador de trufas cortamos finas láminas de trufa negra de verano y reservamos.

Te puede interesar: cómo laminar trufa correctamente

Emplatamos los huevos pochados y añadimos los champiñones salteados, las láminas de trufa negra de verano y unas escamas de sal. Sencillo pero ¡espectacular!

También puedes usar nuestros huevos trufados con trufa de verano.

Y si quieres crear una explosión de sabor incluye en la elaboración unas lascas de queso parmesano. Su naturaleza grasa casará a la perfección con los aromas del hongo veraniego.

Al igual que cualquiera de sus homónimas invernales, la mejor manera de consumir la trufa negra de verano Tuber aestivum es fresca.

Prueba a experimentar con ella confitándola en ensaladas, potenciando productos como el rape o unos lomos de merluza y como ingrediente final en cualquier tipo de plato de pasta fresca.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba