Huevos fritos con trufa, así DEBES prepararlos

Los huevos fritos con trufa negra son la reinterpretación de un plato sencillo, una vuelta de creatividad y sabor a un plato tradicional.

La trufa negra Tuber melanosporum convierte, como si de un prestidigitador se tratase, un plato sencillo en una preciosa, refinada, sabrosa y aromática obra de arte culinaria.

Hacer huevos fritos con trufa es una tarea relativamente sencilla si tenemos en cuenta algunos consejos básicos. Incluso cuando los gustos personales son los maestros culinarios es conveniente seguir unas pautas para obtener una auténtica delicatessen.

Trufar huevos antes de freír

Son varias las opciones a la hora de elaborar un plato de huevo con trufa, ya sean unos deliciosos huevos fritos como cocidos, una tortilla de patata, un revuelto, huevo a baja temperatura y muchísimas más opciones derivadas de este alimento.

Trufar los huevos es muy sencillo y la forma de hacerlo simplemente responderá a nuestros gustos personales. Nuestro consejo a la hora de elaborar unos increíbles huevos fritos con trufa negra es trufar los huevos antes de su cocinado.

De este modo realizamos un aprovechamiento mayor del ejemplar de trufa negra que hayamos adquirido. Por una parte, su peculiar aroma impregna los huevos desde el interior y, posteriormente, su ralladura permitirá añadir sabor a ese plato o a otros alimentos para los que nos apetezca un acompañamiento de excepción.

Cómo trufar huevos paso a paso

Trufar los huevos es uno de los recursos más habituales. Un buen ejemplar de trufa que pese entre 20 y 30 gramos puede trufar media docena de huevos.

Para ello, dejaremos los huevos metidos en un recipiente de cristal cerrado con una trufa durante un mínimo de 12 horas hasta incluso 3 días. El tiempo dependerá de la intensidad de sabor que queramos, ya que la naturaleza porosa de la cáscara de huevo permite filtrar los aromas y a más tiempo más sabor.

Durante este proceso de trufado de los huevos es recomendable sacar la trufa todos los días y secarla, ya que para conservar en las mejores condiciones todo su potencial debemos evitar su sudoración y permitirle respirar.

En este método es conveniente evitar un contacto directo con la cáscara de huevo debido a que la trufa será utilizada posteriormente. Lo mejor es utilizar papel de cocina para proteger esta joya de la gastronomía. Con los huevos bien lavados, este paso no es necesario.

Consideraciones para cocinar huevos fritos con trufa negra

A la hora de freír los huevos, para degustar mejor la combinación de este con la trufa, la clara debe quedar bien cocinada y la yema tener un toque suave y cremoso. Así, la propia textura permitirá apreciar mejor los sabores y consentirá, a mayores, la incorporación de una cantidad mayor de trufa negra rallada en el momento del emplatado.

En cuanto al aceite, es mejor freír los huevos en AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra). Otra opción es el uso de mantequilla, pero influirá demasiado sobre el sabor final del plato.

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente a la hora de elaborar el plato para obtener su mejor punto de preparación.

Inicialmente, es bueno calentar la sartén unos segundos e incorporar el AOVE. Éste no debe estar muy caliente para no quemar los huevos al incorporarlos, pero tampoco tibio para cocerlos en lugar de freírlos. Con una tapa de vidrio tendremos la cocción bajo control para obtener un resultado majestuoso.

No es recomendable emplear utensilios metálicos para el cocinado de los huevos fritos ni de ninguna de sus elaboraciones, ya que harán que se nos peguen.

Receta de huevos fritos con trufa negra

Ingredientes:

Elaboración:

En un recipiente hermético, trufamos los huevos durante los días necesarios para la intensidad de sabor que hayamos elegido.

Calentamos la sartén e incorporamos el AOVE. Rompemos huevo a huevo en un recipiente independiente y los añadimos al aceite caliente.

Con una espumadera (preferentemente de silicona en lugar de plástico), bañaremos cada huevo para que la clara quede bien hecha. Debemos fijarnos en que no quede cruda la chalaza (ese filamento gelatinoso blanquecino que hay entre la yema y la clara).

Retiramos los huevos de la sartén cuando la clara esté blanca y consistente y la yema tenga un color amarillo-anaranjado y aspecto cremoso, sin hacerse completamente para no secar el huevo.

Con los huevos emplatados, rallamos trufa negra al gusto y… ¡a disfrutar!

Pocas recetas tan sencillas hay en la cocina que puedan superar a esta, ya que el toque mágico de la trufa negra dota de una calidad insuperable a esta sencilla creación culinaria.

Si quieres ver el aspecto que tiene un delicioso huevo frito con trufa negra rallada por encima, te invitamos a que eches un vistazo a este vídeo que ha subido a la red social de Instagram el vanguardista maestro de la cocina Dabiz Muñoz, del restaurante DiverXO.

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